Maestro Bernardo Caamal
Chiapas: Entre danzas y cantos, reciben al Yuum K'iin o el señor sol, en el santuario de la Ventana.
El pasado 21 de marzo, diversos representantes de colectivos y de los pueblos originarios, se reunieron en el santuario de la Ventana, para realizar el protocolo del inicio de la primavera 2026.
El protocolo institucional del santuario del Ventanal, espacio dek xixtaj o del análisis de quienes aún promueven la cosmovisión de los pueblos originarios de estos antiguos territorios mayas.
En nuestro peksilil o la nota de hoy, escuchemos esas canciones emanadas del puksik'aal o del corazón de los participantes, y compartirles el mensaje del ichkool, espacio donde los antiguos mayas, reproducen esos antiguos conocimientos y honran a sus semillas.
Lak'iintone'extun tun la ch'eenxikiinte'ex tsikbal yoolal le chiinjolila' ichil u frecuencia le radios ku meyajo'ob ichil maaya kaajo' y será transmitida este martes 24 de marzo.
El protocolo institucional del santuario del Ventanal, espacio dek xixtaj o del análisis de quienes aún promueven la cosmovisión de los pueblos originarios de estos antiguos territorios mayas.
En nuestro peksilil o la nota de hoy, escuchemos esas canciones emanadas del puksik'aal o del corazón de los participantes, y compartirles el mensaje del ichkool, espacio donde los antiguos mayas, reproducen esos antiguos conocimientos y honran a sus semillas.
Lak'iintone'extun tun la ch'eenxikiinte'ex tsikbal yoolal le chiinjolila' ichil u frecuencia le radios ku meyajo'ob ichil maaya kaajo' y será transmitida este martes 24 de marzo.
Nora
Buenos días desde Bonfil, Cancún, Q.Roo. Agradeciendo que nuestros caminos se hayan cruzado en un hermoso instante y en un hermoso lugar.
Aho, Ahau
✨🐚🌺🪶✨Paragraph. Haz clic aquí para editar.
- Agradeciendo que nuestros corazones se unieron en un amoroso latido
- Agradeciendo que nuestras mentes se expandieran en unidad.
- Nuestro encuentro me deja llena de alegría, de fuerza para seguir dando el paso y compartiendo la palabra, la voz, el amor y la flor.
Aho, Ahau
✨🐚🌺🪶✨Paragraph. Haz clic aquí para editar.
Tan Torres
Un mensaje para la humanidad, desde el camino de la reconciliación
Hermanos y hermanas de esta casa común que llamamos Tierra:
Nos encontramos atravesando una época de heridas profundas. Nos hemos dividido por ideologías, por fronteras, por creencias, y en esa división, hemos olvidado que compartimos un mismo latido. Vivimos en tiempos de gritos, pero escasean las palabras que sanan. Vivimos en tiempos de juicios rápidos, pero la compasión tarda en llegar.
Hoy quiero invitarlos a mirar hacia un camino distinto: el camino de la reconciliación y el perdón.
La reconciliación no es olvidar. Es recordar con la valentía de quien ya no quiere cargar la piedra del rencor. Es entender que el dolor que nos causaron también encontró en nosotros un eco que hemos perpetuado. Es tender puentes donde antes solo había muros, y hacerlo sin esperar a que el otro dé el primer paso.
El perdón no es debilidad. Es el acto más revolucionario que existe. Perdonar es romper la cadena del odio que amenaza con heredarse de generación en generación. Perdonar no significa justificar lo injustificable, sino liberar tu propio corazón de una prisión que solo te destruye a ti.
Necesitamos reconciliarnos con nosotros mismos primero: aceptar que también hemos fallado, que también hemos herido. Desde esa humildad, podemos mirar al otro no como un enemigo, sino como un espejo de nuestra propia humanidad imperfecta.
En estos tiempos complicados, el mundo nos empuja a elegir bandos. Pero el camino de la reconciliación nos invita a elegir algo más alto: elegir la humanidad que nos une. Ninguna guerra se ha terminado con más odio. Solo se siembra paz cuando alguien tiene el valor de decir: "Basta. Quiero entenderte, aunque no te comprenda. Quiero sanar, aunque no merezcas mi perdón, porque yo tampoco he merecido el tuyo".
No esperemos a que los líderes o las naciones den el ejemplo. El ejemplo empieza en la mesa familiar, en la amistad rota, en la conversación incómoda que evitamos. Empieza en ese pequeño acto de soltar la ofensa para dejar de sangrar por ella.
La humanidad ha sobrevivido a imperios, plagas y guerras. Pero solo florecerá cuando aprendamos que nuestra verdadera fuerza no está en vencer al otro, sino en reconocernos en él.
Aún estamos a tiempo. La historia no termina hoy. Podemos escribir un nuevo capítulo donde las heridas no nos definan, sino las cicatrices que nos enseñaron a ser más humanos.
Elijan la reconciliación. Elijan el perdón. No porque sea fácil, sino porque es el único camino que nos lleva a casa.
Con esperanza,
Un alma que aún cree en nosotros.
Con amor para todos los seres de su hermana Tania.
Hermanos y hermanas de esta casa común que llamamos Tierra:
Nos encontramos atravesando una época de heridas profundas. Nos hemos dividido por ideologías, por fronteras, por creencias, y en esa división, hemos olvidado que compartimos un mismo latido. Vivimos en tiempos de gritos, pero escasean las palabras que sanan. Vivimos en tiempos de juicios rápidos, pero la compasión tarda en llegar.
Hoy quiero invitarlos a mirar hacia un camino distinto: el camino de la reconciliación y el perdón.
La reconciliación no es olvidar. Es recordar con la valentía de quien ya no quiere cargar la piedra del rencor. Es entender que el dolor que nos causaron también encontró en nosotros un eco que hemos perpetuado. Es tender puentes donde antes solo había muros, y hacerlo sin esperar a que el otro dé el primer paso.
El perdón no es debilidad. Es el acto más revolucionario que existe. Perdonar es romper la cadena del odio que amenaza con heredarse de generación en generación. Perdonar no significa justificar lo injustificable, sino liberar tu propio corazón de una prisión que solo te destruye a ti.
Necesitamos reconciliarnos con nosotros mismos primero: aceptar que también hemos fallado, que también hemos herido. Desde esa humildad, podemos mirar al otro no como un enemigo, sino como un espejo de nuestra propia humanidad imperfecta.
En estos tiempos complicados, el mundo nos empuja a elegir bandos. Pero el camino de la reconciliación nos invita a elegir algo más alto: elegir la humanidad que nos une. Ninguna guerra se ha terminado con más odio. Solo se siembra paz cuando alguien tiene el valor de decir: "Basta. Quiero entenderte, aunque no te comprenda. Quiero sanar, aunque no merezcas mi perdón, porque yo tampoco he merecido el tuyo".
No esperemos a que los líderes o las naciones den el ejemplo. El ejemplo empieza en la mesa familiar, en la amistad rota, en la conversación incómoda que evitamos. Empieza en ese pequeño acto de soltar la ofensa para dejar de sangrar por ella.
La humanidad ha sobrevivido a imperios, plagas y guerras. Pero solo florecerá cuando aprendamos que nuestra verdadera fuerza no está en vencer al otro, sino en reconocernos en él.
Aún estamos a tiempo. La historia no termina hoy. Podemos escribir un nuevo capítulo donde las heridas no nos definan, sino las cicatrices que nos enseñaron a ser más humanos.
Elijan la reconciliación. Elijan el perdón. No porque sea fácil, sino porque es el único camino que nos lleva a casa.
Con esperanza,
Un alma que aún cree en nosotros.
Con amor para todos los seres de su hermana Tania.